Problemas de aprendizaje en la infancia – Integración sensorial

La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial.

Escrito por Isabelle Beaundry Bellefeuille, terapeuta ocupacional y directora de la Clínica de Terapia Ocupacional Pediátrica Beaudry-Bellefeuille (Oviedo), uno de los primeros centros en España especializados en casos de disfunción de la integración sensorial. Precursora en nuestro país de la integración sensorial y fundadora de la Asociación Española de Integración Sensorial (AEIS).

¿Qué es la integración sensorial?

La integración sensorial es la capacidad de nuestro sistema nervioso central de obtener, interpretar y organizar las informaciones sensoriales captadas por los sistemas sensoriales de nuestro cuerpo. El análisis, procesamiento e integración de estas informaciones, nos permite entrar en contacto con el entorno y responder adecuadamente ante los estímulos.

¿Qué es una disfunción de la integración sensorial?

Una disfunción de la integración sensorial se define como un mal funcionamiento de la organización de la información dentro del sistema nervioso central, el cual no consigue organizar e integrar todas las informaciones sensoriales para poder darle al individuo la información adecuada y precisa sobre él mismo y su ambiente.

Teoría de la integración sensorial

El enfoque de la integración sensorial surgió a raíz de investigaciones realizadas en los años 60 por la doctora Jean Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense. Se basa en la percepción e integración de las experiencias táctiles, vestibulares y propioceptivas, las cuales son fundamentales en el desarrollo perceptivo-motor.

La teoría de la integración sensorial fue creada con el objetivo de describir, explicar y predecir las relaciones específicas entre el funcionamiento neurológico, el comportamiento sensoriomotor y el aprendizaje académico. Intenta explicar los problemas de aprendizaje y comportamiento no relacionados con una lesión o una anomalía neurológica, sino causadas por una disfunción de la integración sensorial.

El libro está formado por 131 páginas y dividido en 5 capítulos principales:

  1. Qué es la integración sensorial.
  2. Cómo reconocer problemas de integración sensorial en las distintas etapas escolares, diferenciando problemas en la modulación del sistema vestibular, táctil y propioceptivo, y una lista de signos y síntomas que podemos observar dependiendo de la edad del peque.
  3. Cómo favorecer el desarrollo de la integración sensorial, desde el nacimiento hasta pasados los 6 años de vida. Nos da consejos y actividades para favorecer la integración sensorial, facilitando su comprensión con recursos visuales.
  4. Cómo ayudar al niño que padece problemas de integración sensorial. Estrategias para ayudarles a su adaptación a la clase y para incorporarlos en su vida cotidiana.
  5. Los principios de la teoría de la integración sensorial aplicados a colectivos específicos: en parálisis cerebral, síndrome de Down, deficiencias visuales, autismo o prematuridad y en cómo puede ayudar también en adultos.

Este libro me fue recomendado por compañeras terapeutas ocupacionales que realizan terapia de integración sensorial. La recomendación fue muy acertada, ya que los optometristas y todos aquellos profesionales que se dediquen al desarrollo infantil y a los problemas de aprendizaje (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicomotricistas, osteópatas, psicólogos, pedagogos, y un largo etcétera) , debemos trabajar en equipo. Para ello, debemos conocer qué es lo que hacen nuestros compañeros y de qué manera podemos compaginarnos sin inmiscuirnos en el terreno profesional y terapéutico del otro.

Recomiendo este libro a cualquier persona interesada en conocer qué es la integración sensorial y de qué manera puede ayudar tanto a niños como a adultos. Si existe una dificultad de aprendizaje, la valoración especializada por un terapeuta ocupacional es necesaria, ya que el aprendizaje se basa en la información que percibimos del entorno y de nosotros mismos. Si esa información no se procesa adecuadamente, nuestra capacidad de aprendizaje se verá afectada.

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