La agudeza visual no es suficiente para un rendimiento escolar óptimo

Estamos acostumbrados a valorar la calidad de visión por la cantidad de agudeza visual que tenemos, sin embargo, una buena agudeza visual no es suficiente para tener un buen rendimiento. 

En el cerebro, hay 35 áreas involucradas, total o parcialmente, en definir cómo vemos. De 3 millones de nervios que hay en el cerebro, 2 millones son de los ojos y de los 12 pares craneales, 6 están relacionados con la visión. Por lo que se puede afirmar que la visión no está en los ojos, está en todo el cerebro. La información visual que recibimos del exterior, debe ser relacionada con la información del resto de los sentidos y procesada por el cerebro, de manera que, tener solamente una buena imagen retiniana no se traduce en una buena percepción.

Cuando se observa que el rendimiento escolar no es el esperado y nos encontramos ante una dificultad en el aprendizaje, una de las primeras cosas que deberíamos hacer es revisar las dos vías de entrada de información más relacionadas con el aprendizaje, la visión y la audición.

El 80% de la información que recibimos del exterior es visual

Una buena agudeza visual no implica tener una buena visión ya que debemos conocer cómo el cerebro procesa, interrelaciona y procesa esa información. Por ello, es necesario realizar un examen visual binocular y perceptual completo, para conocer en profundidad cómo ve el niño. El niño puede ver nítidamente todas las letras, hasta las más pequeñitas, pero eso no asegura que tenga un sistema visual eficiente, ya que pueden existir problemas de enfoque, de coordinación ocular, etc, que provocarán síntomas como dolores de cabeza o visión doble o borrosa ocasional y/o dificultades en el procesamiento y percepción visual.

La habilidad de ver se aprende

El sistema visual es el sistema sensorial que menos desarrollado está cuando nacemos. Para que se desarrolle correctamente, será necesario un correcto desarrollo motor general, siendo el primer año de vida crucial para el niño. Pasar por todas las fases del desarrollo ayudará a que el sistema visual se construya de manera correcta, llegando a poder realizar correctamente los movimientos oculares necesarios para la lectura, tan finos y precisos.

La relación del niño con el entorno hará que la información que perciben a través de los ojos cobre significado. Si no recibe los estímulos visuales necesarios o no tiene la oportunidad de moverse y explorar el espacio que le rodea puede, más adelante, nos encontremos frente a una dificultad en el procesamiento de la información visual.

Muchas de las dificultades de aprendizaje están relacionadas con un sistema visual deficiente y, en diversas ocasiones, no se detectan debido a que el niño no siempre refiere quejas. Los síntomas relacionados con un sistema visual perceptual alterado son diversas, ya que son muchas las habilidades de percepción relacionadas con el aprendizaje.

Si existe una dificultad de aprendizaje, un examen visual y perceptivo completo es necesario para descartar o detectar posibles deficiencias del sistema visual. En el caso de que exista algún tipo de problema, deberá ser el optometrista especializado el que decida qué tratamiento es el más adecuado dependiendo de cada caso específico, ya sean gafas, lentillas o terapia visual.

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