El sistema visual proporciona información sensorial exteroceptiva y propioceptiva

Gracias a la información sensorial obtenida a través del sistema visual podemos lograr una buena orientación y localización espacial.

¿De qué manera nos situamos en el espacio?. En varias ocasiones hemos hablado de cómo el sistema visual nos informa y nos ayuda a construir la localización espacial egocéntrica, es decir, de qué manera organizamos el espacio partiendo de nuestro esquema corporal, primero relacionándolo con el yo, y luego con otras personas u objetos que se encuentren en ese espacio.

El sistema visual contribuye a la orientación espacial y guiará los movimientos para poder relacionarnos con él. Podemos dividir la información que nos aporta el sistema visual en dos elementos diferentes: la información visual y la oculomotora. Ambas informaciones son muy diferentes, pero deben actuar en armonía y ser integradas para lograr esa correcta localización y orientación espacial.

La información visual es información exteroceptiva, es decir, los estímulos que recibimos son externos a nuestro cuerpo, nos llegarán a través de nuestros ojos, proporcionándonos información acerca de la estructura tridimensional del entorno que nos rodea y de la posición y movimiento de los elementos que hay en él. Por otro lado, la información oculomotora es una información propioceptiva, esto es, los estímulos sensoriales proceden del interior de nuestro cuerpo. Gracias a esta información conoceremos la posición de nuestros ojos, de nuestra cabeza y del cuerpo, y de qué manera se adapta a las distintas condiciones ambientales.

Sin la información visual, la calidad del control postural disminuye significativamente. Pese a que personas con grandes deficiencias visuales mantienen un equilibrio correcto, en las personas con una buena visión se observa una mayor oscilación del cuerpo cuando cerramos los ojos. Además de la información exteroceptiva y propioceptiva proporcionada por el sistema visual, los reflejos que relacionan la visión con el complejo cervical también ayudan al mantenimiento del equilibrio.

La visión periférica es muy importante para el mantenimiento del equilibrio.

Exocaptores vs endocaptores

Para poder reequilibrar nuestro cuerpo tanto en posición estática como en posición dinámica, tiene que llegar a nuestro sistema nervioso central la información adecuada e integrarla de manera correcta. Esta información procederá tanto del exterior como del interior de nuestro cuerpo, integrándose en una sola para que los músculos tónicos posturales puedan realizar la respuesta compensatoria adecuada.

La información que recibimos del exterior es proporcionada por los órganos sensoriales denominados exocaptores. Entre esos exocaptores, hay tres que ofrecen la información más valiosa para el mantenimiento del equilibrio. Estos tres sensores serían el sistema visual (específicamente la retina), el sistema vestibular y los receptores que se encuentran en la piel de la planta del pie.

La información de contraste la proporcionan los endocaptores o propioceptores, que son los encargados de obtener la información interna del cuerpo, la sensación de uno mismo. Estos miles de sensores se encuentran en nuestros músculos, aponeurosis y articulaciones. De entre ellos, los más importantes para el equilibrio se encuentran en los músculos oculomotores y en la columna cervical, específicamente en los músculos suboccipitales.

El ojo como captor postural proporciona al sistema nervioso información sensorial extereoceptiva y propioceptiva.

Importancia de la propiocepción extraocular

La óculo-motricidad nos aporta la información de la información posicional y del movimiento de los ojos gracias a la musculatura extraocular. Esta información se envía desde los husos neuromusculares, que son los sensores propioceptivos que se encuentran en el interior de los músculos, y es transmitida a través del nervio trigémino o V par craneal, para, posteriormente, poder integrarse con otras informaciones sensoriales.

Esta información servirá de contraste tanto a la información exteroceptiva visual como a la información obtenida a través de otros sistemas sensoriales sobre la posición de nuestra cabeza y del cuerpo, para así, poder orientarnos y localizarnos en el espacio. Sin esta información de contraste no se podría percibir correctamente el espacio.

Varios experimentos han demostrado que cambiando la información propioceptiva extraocular a través de vibraciones mecánicas se puede variar la postura de uno mismo o percibir movimiento de lo que se está viendo. Por lo tanto, estos estudios confirman que la información propioceptiva extraocular es vital para el control postural y para la localización espacial.

¿Qué pasa si existe un mal control ocular?

En muchos de nuestros pacientes nos encontramos que «no pueden sentir sus ojos», o no lo hacen al menos de una manera consciente. Un mal control de los músculos oculomotores puede influir en que existan problemas a nivel de lectura, coordinación ojo-mano, de control postural o de percepción del espacio y de localización espacial.

Siempre que haya un problema de control ocular asociado a esta clase de síntomas, será necesario realizar un examen optométrico completo para evaluar todas las habilidades visuales.

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